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lunes, 18 de octubre de 2010

Desastres que podrían cambiar la Tierra


Asteroides, volcanes y otros eventos pueden transformar el mundo. Sucedió antes y podría volver a pasar en cualquier momento.

Un evento repentino cualquier día podría desencadenar décadas de consecuencias globales.

Podría tratarse de un impacto cósmico, erupciones volcánicas, colisiones planetarias o de un cambio climático catastrófico... todas son posibilidades reales que BBC Focus exploró.

Impacto cósmico

Por mucho tiempo desestimada por ser considerada producto de una fantasía medieval, la posibilidad de devastación celeste ahora es percibida como una amenaza real.

El cambio de percepción ocurrió en la década de 1980, a raíz de la evidencia del impacto de un asteroide a unos 10 kilómetros de México hace 65 millones de años, es decir, en la época de la extinción de los dinosaurios.

La amenaza de los impactos cósmicos se mantiene. En junio de 1908, cientos de kilómetros cuadrados del noreste de Siberia -cerca del río Tunguska- fueron devastados por la caída de un asteroide de 50 metros de ancho.

Posteriormente, en 1989, el asteroide de 300 metros de ancho 4581 Asclepio pasó por el mismo lugar en el que había estado la Tierra menos de seis horas antes, lo cual, en términos cósmicos, es muy apretado.

Si hubiera chocado con la Tierra, la devastación hubiera sido equivalente a la detonación de más de mil bombas atómicas del tipo de la lanzada sobre la ciudad japonesa de Hiroshima. Y si, como es más probable, hubiera aterrizado en el océano, el tsunami que se hubiera producido habría sido lo suficientemente grande como para sepultar a ciudades costeras enteras.

El susto llevó al lanzamiento del NASA Spaceguard Survey en 1998, organismo encargado del descubrimiento y seguimiento del 90% de los "objetos próximos a la Tierra" (también conocidos como NEOs, por sus siglas en inglés) mayores de 1 kilómetro de diámetro, es decir, lo suficientemente grandes como para causar destrucción global.

Sin embargo, según un informe de la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos (NAS) publicado en mayo, el catálogo de objetos aún no está completo y el año pasado fue encontrado un objeto próximo a la Tierra de más de 2 kilómetros, lo que indica que podría haber más acechando allí afuera sin ser detectados.

Según el informe de la Academia NAS, los NEOs que se encuentran en curso de una colisión podrían ser desviados hacia caminos diferentes utilizando explosiones nucleares.

Pero lograr tales maniobras tardan décadas y no sirven para NEOs de más de unos pocos kilómetros de ancho.

Contra éstos, concluye el informe, "no existe actualmente ninguna defensa posible".

Mientras tanto, los acercamientos alarmantes continúan: en enero pasado un meteorito de diez metros de ancho, denominado 2010 AL30, pasó a 122.000 kilómetros de la Tierra.

Erupciones volcánicas


De todas las causas de agitación global en el futuro, ninguna es más plausible, probada e inevitable que las erupciones volcánicas.

Activadas por la desintegración radiactiva de los elementos atrapados en el interior de la Tierra desde su formación hace 4.500 millones de años, las erupciones de los volcanes han reformado a nuestro planeta varias veces.

En el proceso, han desempeñado un papel clave en las extinciones en masa, incluida la "Gran Mortandad" registrada hace 251 millones de años, la mayor catástrofe jamás sufrida por los seres vivos en la Tierra.

Pero a diferencia de cualquier otra fuente de trastorno global, los volcanes también han tenido efectos devastadores en el pasado muy reciente y podrían volver a provocar este tipo de consecuencias en cualquier momento.

Las erupciones causan destrucción de diferentes maneras, el único factor común es que nada se puede hacer para detenerlas.

Los volcanes causan destrucción de diferentes maneras, pero no se puede hacer nada para detenerlos.

El más obvio es la explosión directa: cuando entró en erupción el volcán del Monte Tambora en Indonesia, en 1815, lo hizo con la violencia de un millón de bombas atómicas similares a la de Hiroshima, los efectos de la explosión provocaron más de 90.000 muertes en las áreas cercanas.

Además, los científicos ahora saben que tales explosiones titánicas también tienen efectos mucho más amplios y de larga duración.

En 1991, la erupción del volcán del Monte Pinatubo en Filipinas -la más violenta de nuestros tiempos- removió un estimado de diez millones de toneladas de detritos en la atmósfera.

Durante los siguientes 15 meses, los niveles de luz solar en todo el planeta se redujeron en alrededor de 3%, haciendo que las temperaturas globales cayeran en aproximadamente 0,5°C.

Además, está el efecto de los gases liberados por las erupciones. Se piensa que la enorme pérdida de vida marina que tuvo lugar durante la "Gran Mortandad" a fue principalmente el resultado de la acidificación de los océanos causada por la mezcla del dióxido de carbono de los volcanes con el agua de mar.

El dióxido de azufre es otra amenaza: el volcán del Monte Pinatubo inyectó 20 millones de toneladas de este gas ácido en la estratosfera, donde atacó a la capa de ozono que nos protege de las cancerígenas radiaciones ultravioleta del Sol.

El peor escenario es que una serie de mega erupciones como esas puedan ocurrir en sucesión.

Ha pasado antes: la "Gran Mortandad" ha sido vinculada con más de 100.000 años de actividad volcánica en lo que hoy es Siberia. Sólo el tiempo dirá si la ebullición de calderos radiactivos bajo nuestros pies pueden provocar una explosión apocalíptica.

Colisiones planetarias

En la década de 1950, el psiquiatra ruso Immanuel Velikovsky alcanzó las listas de best sellerscon el libro "Worlds in Collision" (Mundos en colisión), que describe un momento en que los planetas iban a toda velocidad alrededor del Sistema Solar como bolas de billar.


Los científicos desestimaron a Velikovsky por sus ideas y las calificaron de descabelladas.
Simulaciones por computadora demostraron que la procesión de los planetas alrededor del Sol pueden sufrir brotes de caos cósmico.

Sin embargo, más de 30 años después de su muerte, las "alocadas" ideas de Velikovsky ya no parecen tan desatinadas.

Simulaciones por computadora han demostrado que la procesión de los planetas alrededor del Sol pueden sufrir períodos de caos cósmico.

El culpable de esto es la denominada resonancia gravitacional, con la que los planetas reciben frecuentes "sacudidas" de sus vecinos.

Con el tiempo, éstas se suman para producir cambios dramáticos en la forma y el tamaño de las órbitas de los planetas.

El año pasado, Jacques Laskar y Mickael Gastineau del Observatorio de París en Francia revelaron qué tan dramático puede ser esto.

Utilizando una red de supercomputadoras lograron simular el futuro del Sistema Solar y encontraron que los efectos de resonancia podrían dar lugar a colisiones entre algunos planetas, entre ellos, la Tierra, en peligro de ser golpeada por Marte, Venus y Mercurio.El riesgo es mucho menos del 1% en los próximos cinco millones de años.

Afortunadamente, porque la única forma de que los seres humanos se salven de tal catástrofe es que abandonando la Tierra en busca de un nuevo hogar.


Cambio climático catastrófico

En 1988, la primera ministra británica Margaret Thatcher le advirtió a líderes científicos británicos sobre su temor de que al producir cada vez más gases de efecto invernadero como el dióxido de carbono "sin saberlo, hemos iniciado un experimento masivo con el sistema de este planeta".

Dos décadas después, la amenaza del calentamiento global parece haber mermado, con la estabilización del aumento de la temperatura global.

Sin embargo, los científicos advierten que con naciones que emiten cada vez más gases de efecto invernadero a la atmósfera, es probable que la pausa sea temporal.

La pausa en el aumento de la temperatura global puede ser temporal, indican científicos.

Según un reciente estudio realizado por expertos del clima en la Oficina Meteorológica del Reino Unido, las temperaturas globales podrían volver a subir a partir de 2011. En la próxima década, al menos cinco años podrían ser más calurosos que 1998, el más caliente de la historia registrada.

Qué impacto tendrá esto en nuestro planeta sigue siendo una de las preguntas más controvertidas de nuestro tiempo.

En el centro del debate están los denominados mecanismos de retroalimentación positiva, que convierten los pequeños cambios en trastornos climáticos que ocurren demasiado rápido para que la sociedad pueda enfrentarlos.

Por ejemplo, a medida que la temperatura de la Tierra aumenta, se incrementa el vapor de agua que se evapora de los océanos. Ese vapor ingresa a la atmósfera atrapando más el calor del Sol, lo que a su vez lleva a que las temperaturas globales se eleven aún más.

En 2005, algunas investigaciones indicaron que el aumento del calentamiento global podría descongelar vastas reservas de metano -un potente gas contaminante- escondidas en las profundidades en Siberia, lo que provocaría un efecto de retroalimentación positiva.

De acuerdo con la organización ambientalista Amigos de la Tierra, el resultado "podría desencadenar un calentamiento global que se escapa de nuestro control".

Aunque hay poca evidencia de la amenaza inmediata de una catástrofe, a principios de este año un equipo dirigido por Natalia Shakhova de la Universidad de Alaska reportó haber encontrado metano filtrándose en los mares que rodean a Siberia y llamó a que se investigara cuál será el efecto.

Fuente: BBC Mundo.com

martes, 20 de julio de 2010

La NASA desconcertada: ¿Se achica la atmósfera?

Una reducción importante (e inexplicable) de la termósfera, capa de gas que está entre los 90 y los 600 km de altura. La reducción podría tener que ver con los mínimos solares del 2008 y 2009.



CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24) - Una capa superior de la atmósfera terrestre se ha hundido recientemente en una contracción inesperadamente grande, tan grande es el tamaño que los científicos han estado rascándose la cabeza, anunció el jueves la NASA .

La capa de gas que se llama la termosfera ya está repuntando de nuevo. Este tipo de colapso no es raro, pero los científicos les sorprendió su magnitud.

"Esta es la mayor contracción de la termosfera en al menos 43 años", dijo John Emmert del Laboratorio de Investigación Naval, autor principal de un artículo que anuncia el hallazgo en la edición 19 de junio de la revista Geophysical Research Letters. "Esto constituye un récord de la Era Espacial".

El incidente ocurrió durante un período de inactividad solar familiar llamaba un mínimo solar desde 2008 hasta 2009. Estos mínimos se sabe que se enfríe y se contraen la termosfera, sin embargo, el reciente colapso fue de dos a tres veces mayor que una baja actividad solar podría explicar.

"Algo está pasando que no entiendo", dijo Emmert.

La termosfera se encuentra muy por encima de la superficie de la Tierra, cerca de donde se encuentra nuestro planeta al borde del espacio. Se extiende en la altitud de 90 km a 600 km por encima del suelo. A esta altura, los satélites y meteoros vuelan y brillan las auroras.

La termosfera interactúa fuertemente con el sol, por lo que es muy afectada por períodos de actividad solar de alta o baja. Esta capa intercepta la luz ultravioleta extremo (EUV) del sol antes de que pueda llegar al suelo.

El rango de altura de la termósfera varía desde los 90 km hasta más allá de los 600 km. Es el dominio de los meteoros, de las auroras y de los satélites que pasan rozando la termósfera en su recorrido alrededor de la Tierra. También es donde la radiación solar hace el primer contacto con nuestro planeta.

Según Emmert y sus colegas, el bajo nivel de UVE solar explica el 30% del colapso. El CO2 adicional explica otro 10%. Esto hace que quede hasta un 60% del tema sin explicación alguna por el momento. Un video del NCAR (National Center for Atmospheric Research o Centro Nacional de Investigación Atmosférica, en idioma español) muestra cómo el dióxido de carbono calienta la atmósfera inferior, pero enfría la atmósfera superior.

En el artículo publicado en GRL, los autores reconocen que la situación es un tanto complicada. Hay más en juego que meramente el UVE solar y el CO2 terrestre. Por ejemplo, las tendencias climáticas globales podrían cambiar la composición de la termósfera, alterando sus propiedades térmicas y la manera en que responde a estímulos externos. Podría suceder que la sensibilidad de la termósfera a la radiación solar esté aumentando. "Las anomalías en la densidad", escribieron, "podrían significar que se ha alcanzado un punto crítico climatológico, aún no identificado, ligado a un balance de energía y a procesos químicos".

Fuente: http://www.urgente24.com/index.php?id=ver&tx_ttnews[tt_news]=144909&cHash=f5cc24369e